Existen varias formas de organizar nuestras ideas en un texto, las principales son:
Estructura clásica: La constituyen tres partes introducción, desarrollo y conclusiones. Es la forma propia del teatro clásico (presentación, nudo y desenlace) y de la mayoría de escritos. Se intenta generar una tensión que va creciendo en el transcurso de la narración para terminar explotando en el último acto. Esta estructura no es idónea para la Red si tenemos en cuenta que el usuario se muestra tenso durante la lectura. Añadir más fuerza a la narración puede conseguir que el lector se impaciente y comience a escanear en busca de respuestas. No se trata tanto de mantener al usuario enganchado en la página, sino de satisfacerle asegurando nuevas visitas.
Estructura inductiva: El narrador describe uno o varios casos que demuestran una teoría o una visión de las cosas. De nuevo nos encontramos con una tensión narrativa que intenta atar al lector. En consecuencia, este tipo tampoco se ajusta al medio Internet. Sin embargo en la Red son muchos los artículos, ensayos y comentarios que responden a este modelo. Esto se debe a que algunos grupos de comunicación trasplantan textos de medios impresos a digitales sin tener en cuenta posibles incompatibilidades.
Estructura deductiva (Adecuada para Internet): Se parte de un enunciado fundamental para exponerlo en el desarrollo del texto. La información esencial se ofrece en el primer párrafo deshaciendo así toda la tensión narrativa. Este modelo se corresponde con el periodístico de “pirámide invertida”. La cantidad de información decrece del primer al último párrafo. La principal ventaja de este modelo es que permite varias lecturas según el interés del usuario. Una persona muy interesada en el tema leerá todo el texto mientras otra menos interesada leerá sólo el primer párrafo. A usuarios diferentes respuestas diferentes, tan grave es no informar como pasarse.
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